Bebe Probeta
Yo soy un Bebé probeta fruto del experimento del Profesor. Nací en un matraz aforado, marca "Alco", modelo CdC-0403 y al poco tiempo me trasladaron a una probeta de mayor tamaño. Crecí con los ojos azules de mi procreador no mantengo ningún otro rasgo físico suyo. Me desarrollé sin ningún problema alimentándome con fruición de mamaderas con leche. A los pocos años sentí falta de una figura materna. El profesor era una buena figura de padre muchas veces necesitaba algo más y pasaba largas noches en el laboratorio sintiendo burbujear los líquidos de los experimentos y el zumbido eléctrico del fluorescente.
Tuve una vida normal, como suele ocurrir no seguí los pasos del profesor y no estudié nada relacionado con la química, genética ni biología, más me dediqué a la ingeniería de alimentos especializándome en embasado. En mi trabajo actual me dedico a buscar soluciones innovadoras para el embasado de miel y mermelada, cuando trabajo con los envases para miel no puedo evitar sentir una inconfesable exitación.
Tanto el día del padre como el día de la madre lo paso con el Profesor, y aunque el primero lo paso con él ayudándolo a sus experimentos o simplemente conversando el segundo me encierro en su laboratorio y con parsimoniosa calma realizo una limpieza a fondo. Lavo y desinfecto todos sus recipientes, matrazes, tubos de ensayos, filtros, probetas, pipeta, termómetros y otros, raspo los restos calcinados de experimentos antiguos, barro el suelo y hago un repaso exhaustivo de todos los químicos y reactivos para eliminar los caducados. Finalmente cuando he acabado me quedo en silencio, oliendo el ambiente con olor a ozono por los desinfectantes, y una paz absoluta me envuelve.
Muchos años tuve problemas de alcoholismo, el Profesor me envío a un psicólogo para que me tratara y finalmente descubrimos después de largas horas de terapia que no era otra cosa que un Complejo de Edipo tardío. Al darme cuente de eso me despedí para siempre, no sin cierta melancolía, de los bares de solteros.
Conseguir mujer me causó muchos problemas porque no encontré ninguna que de verdad me agradara. Mi psicólogo dijo que probablemente la causa fuera la misma falencia que me llevó al alcoholismo. Finalmente encontré a mi mujer, una rubia teutona que me doblaba en tamaño y triplicaba en peso con problemas de astigmatismo por lo cual utilizaba unas gigantescas y gruesas gafas y serios problemas digestivos. Salvo en el laboratorio del profesor nunca me he sentido más cómodo que dormido en sus faldas al ritmo de su respiración escuchando el gorgoteo leve de su estómago.
Los dos únicos problemas que he tenido con mi mujer fueron la vez que deseó realizarse una cirugía de ojos fue entonces cuando descubrí el enormísimo morbo que me daban sus gruesas gafas y el otro problema fueron los celos irracionales que ella aun hoy le tiene al jacuzzi de nuestro hogar.
Estamos pensando en tener niños, ella insiste en tenerlos de una manera natural pero yo tengo en mente quizás encargárselos al profesor que aunque senil en algunas actitudes conserva la mente analítica de cuando me tuvo a mi. Al fin y al cabo yo no salí tan mal por ese sistema.
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