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Elephant



Unos días ausentes por enfermedad pero ya estoy de vuelta

Es imposible dejar de ver a la violencia, es como si se tratara de un elefante dentro de la habitación.

Elephant es la última película de Gus Van Sant, el director de Good Will Hunting, To Die For, My Own Private Idaho.

Un muchacho sale de la práctica de futbol y va a recoger a su novia, tres chicas conversan en la cafetería, otro muchacho llega a su colegio y es reprendido por el director por llegar tarde. Una muchacha deja las clases de gimnacia y se dirige a la biblioteca a trabajar. Dos muchachos entran al colegio vestidos de mililtares y empiezan a disparar contra los estudiantes.

La película es eso, nada más. No tiene historia, no tiene narración, no tiene una presentación, un nudo y desenlace. Pero es amarga, sin sentido, dolorosa, triste, real. La cámara se dedica a seguir a los jóvenes en un día normal de sus vidas, jugando con aquellos azares del encuentro o del desencuentro, pero no es un día normal. De fondo podemos escuchar el rechinar de los zapatos en un polideportivo vacío, o podemos escuchar música clásica como único sonido en una práctica de entrenamiento. Todo son caminatas, ritmos, sonidos vacíos y huecos, pequeñas melodías, azarosas pero sustanciales.

Todos los actores utilizan sus propios nombres, ninguno es actor profesional. Todos ellos están allí para hablar sobre la violencia, para mostrar una vida cotidiana que es bruscamente cambiada. Todos tienen sus problemas, de aquel su padre es alcohólico, aquella devuelve toda la comida después del almuerzo, aquella otra es tachada de perdedora, aquel otro sólo busca expresarse, a aquel lo molestan los jugadores de futbol. Pero por alguna razón uno de ellos, podría ser cualquiera, podría ser cualquiera de los muchachos que vemos cada día, pierde la orientación del mundo y pide un árma por catálogo (y se la envían).

Es dificil pensar en algo después de esa película (palma de oro en Cannes sobre Dogville y sobre Mystic River), es dificil ver la vida con los mismos ojos. Todos estamos metidos en nuestra cotidianidad y nunca sabemos qué nos puede pasar, si la persona que está a nuestro lado (o nostros mismos) está tan torturada que un día puede empezar a disparar (y tener todas las facilidades para hacerlo).

Bowling for Columbine también habla de un mismo hecho, de un hecho que se repite dolorsamente demasiado, (una sola vez es demasiado). A Michael Moore le sirve para hablar sobre el uso de las armas, sobre la estupidez o indecensia que nos hace tenerlas cerca, pero Gus Van Sant no habla sobre nada, sólo nos pone los hechos frente a nuestros ojos y nos deja para que pensemos lo que querramos.

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Comentarios

1
De: Miguel Esquirol vives Fecha: 2003-12-02 00:13

Ayer vi una película boliviana de temática similar. Una fuerte denuncia de la manera corriente de divetirse de los hijitos de papá, en Santa Cruz y en los EEUU. "Dependencia sexual" de un boliviano, Bellot. Se proyecta en doble pantalla, algo novedoso, con mucha aceptación del film en los EEUU y ya es conocida en Europa. ¿Has oido hablar de ella?



2
De: Paterna Fecha: 2003-12-07 06:25

Creo que las matanzas escolares en los EEUU es un sintoma más de lo mal que está la sociedad norteamericana.



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