Encontre a Nantes
A pesar del calor y de ser el mismo día de partir encontré a Nantes, y lo encontré de la forma más normal y turística, en un folleto...
Pero el folleto solo fue el inicio, en el folleto indicaba que aquí había nacido Julio Verne, ese fue el primer dato de que me dijo que Nantes era más interesante de lo que parecía, encontre a Julio Verne y recorrí buscando su Museo las mismas calles que el recorrió muchos años antes de partir hacia Paris, en el museo lo volví a encontrar en forma de sus libros y fotos y afiches y demás maravillas que se crearon al rededor de un hombre y cientos de historias.
El segundo dato llegó en forma de una breve historia de Nantes, desde su nacimiento como Nanmès pasando por ser capital de Bretaña, puerto de Francia y hogar de la Duquesa Anna...
Entonces en las calles calientes (con un sol despiadado) y cerca del puerto volví a ver llegar a los Vikingos que asolaron Nantes destruyendo al pueblo y matando al obispo en la catedral. A los esclavos negros que por millares llegaban de Angola donde los cambiaban por productos de manufactura francesa y los llevaban a las plantaciones del caribe para cambiarlos por tabaco y azucar. En los nombres de las calles encontré los nombres sin memoria de Corsarios que nacidos en Nantes o simples estranjeros que llegaron en busca de fortuna. Estas calles con nombres corsarios son un mudo homenaje a estos hombres que temieron pero al mismo tiempo debieron la prosperidad de su puerto.
En otro museo encontré el corazón de la Duquesa Anna (literalmente el corazón) en una vasija de oro mientras su cuerpo reposa en la catedral rodeada de marmo. Tubieron que sacar el corazón de su dueña para proteger a parte a ese órgano que tanto había querido a su tierra.
También encontré en la memoria de la ciudad las fábricqs de pasteles, los barcos de guerra que surgieron y las miles de almas que pelearon en la primera guerra, en la segunda, que murieron y mataron en la revolución francesa y que pelearon por una religión, aquí se dio el cisma que fundó al Calvinismo.
Así que hoy me despido de Nantes después de haber visto la historia en sus calles, en sus trambías en su puerto.
Pero el folleto solo fue el inicio, en el folleto indicaba que aquí había nacido Julio Verne, ese fue el primer dato de que me dijo que Nantes era más interesante de lo que parecía, encontre a Julio Verne y recorrí buscando su Museo las mismas calles que el recorrió muchos años antes de partir hacia Paris, en el museo lo volví a encontrar en forma de sus libros y fotos y afiches y demás maravillas que se crearon al rededor de un hombre y cientos de historias.
El segundo dato llegó en forma de una breve historia de Nantes, desde su nacimiento como Nanmès pasando por ser capital de Bretaña, puerto de Francia y hogar de la Duquesa Anna...
Entonces en las calles calientes (con un sol despiadado) y cerca del puerto volví a ver llegar a los Vikingos que asolaron Nantes destruyendo al pueblo y matando al obispo en la catedral. A los esclavos negros que por millares llegaban de Angola donde los cambiaban por productos de manufactura francesa y los llevaban a las plantaciones del caribe para cambiarlos por tabaco y azucar. En los nombres de las calles encontré los nombres sin memoria de Corsarios que nacidos en Nantes o simples estranjeros que llegaron en busca de fortuna. Estas calles con nombres corsarios son un mudo homenaje a estos hombres que temieron pero al mismo tiempo debieron la prosperidad de su puerto.
En otro museo encontré el corazón de la Duquesa Anna (literalmente el corazón) en una vasija de oro mientras su cuerpo reposa en la catedral rodeada de marmo. Tubieron que sacar el corazón de su dueña para proteger a parte a ese órgano que tanto había querido a su tierra.
También encontré en la memoria de la ciudad las fábricqs de pasteles, los barcos de guerra que surgieron y las miles de almas que pelearon en la primera guerra, en la segunda, que murieron y mataron en la revolución francesa y que pelearon por una religión, aquí se dio el cisma que fundó al Calvinismo.
Así que hoy me despido de Nantes después de haber visto la historia en sus calles, en sus trambías en su puerto.
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