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21 Gramos. Sobre la construcción del personaje

La película de Alejandro González Iñárritu: "21 Gramos" podría ser fácilmente un culebrón mexicano, lleno de enredos, sinrazones, giros para sorprender al espectador y muchas lágrimas sin contar que ninguno de los personajes trabajan para vivir. Como su compatriota Televisa, la más grande productora de telenovelas latinoamericanas la película tiene todo lo necesario para ser una de aquellas series que llegan con los actores de siempre y los dramas de siempre. Para más INRI Las escenas en la película están desordenadas dándole mucho juego al editor, y filmadas como cámaras de mano dando como resultado película de grano grueso y de movimientos bruscos (aunque sin llegar a compararse con el grupo DOGMA).

Pero hay algo en ese embrollo de tres historias que se unen por un accidente de coche (como en Amores Perros pero con intersecciones más elegantes y enrevesadas) que permite que la película no sea ni un dramón ni un laberinto sin sentido (como Irreversible): Los Personajes.

Tanto el director, Alejandro González Iñárritu el escritor Guillermo Arriaga como los actores principales, Sean Penn, Naomi Watts Benicio Del Toro. Han logrado fabricar de materiales superfluos: (léase papel, tinta, filme, luz), seres de carne y hueso.

Si un actor decide suicidarse porque no aguanta la culpa puede parecernos poco realista, lo criticaremos de absurdo, de exagerado, de falta de realismo. Si una persona de carne lo hace, otro es el gallo que canta. Si un actor decide buscar al donante de su corazón nos puede parecer sentimental, efectista, artificial para la trama. Si lo hace un conocido nuestro lo creemos noble o absurdo, pero sabremos que es la realidad. Con los personajes que se construyeron en esta película se ha logrado que salgan de su guión, de su personaje, de la pantalla del cine, para convencernos que las cosas que hacen son porque de verdad lo sienten y lo que nos quieren muestran que sienten de verdad les pasa por dentro.

Nunca un alarido, sollozo, gemido, por la muerte de un ser querido nos puede dejar inmune. Un escalofrío se nos cuela debajo de la piel cuando lo vemos en pantalla, y aunque sepas que es ficción, en ese instante aquella persona está sufriendo el mayor dolor que puede sentir una persona. Lo mismo digo del sexo, de la venganza, de la culpa. Diversos hilos de los que se cuelga la película.

¿Cómo se puede construir un personaje?. La única forma es dejarlo de llamar personaje, concederle permiso de residencia, pasaporte, carnet de conducir. Hacerlo real. De esta manera aunque tenga que contarnos cualquier historia, por más inverosímil que parezca, sólo porque él nos la cuenta será real.

Qué Mystic River, Sean Pean se mereze el oscar por 21 gramos, y más aun Benicio del Toro.

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