Y dicen que la novela negra ha muerto
El jefe de la policía británica, John Stevens, llegó ayer a París para investigar las circunstancias en las que se produjo el mortal accidente de coche de la princesa Diana de Gales, fallecida en la capital gala el 31 de agosto de 1997. Nada más llegar a París, Stevens, que tienen cuarenta años de profesión a sus espaldas, se trasladó al puente de Alma, lugar en el que el coche en el que viajaba la pareja se estrelló contra una columna, lo que provocó la muerte de Diana, Dodi y del conductor, Henri Paul.
El tráfico bajo el túnel fue interrumpido durante más de media hora. El investigador entró a pie en el lugar del accidente, en compañía de la jefa de la policía judicial de la Prefectura de París, Martine Monteil. Allí permaneció aproximadamente unos veinte minutos.
La Vanguardia
Tengo vista en la mente, como si se tratara del inicio de una novela del inspector Maigret, de Georges Simenon o de Hercules Poirot de Agatha Chrisite, la escena del detective viejo, cuarenta años en las espaldas, tocado de sobretodo en el primer caso o de sombrero y elegante corbata en el segundo, acompañado por la jefa de la policía judicial de parís, nerviosa y perfectamente vestida, caminando lentamente por una autopista de muchos carriles vacía y silenciosa, perdiéndose en la oscuridad donde el supuesto crimen ocurrió. Ahora vendrá la investigación, las preguntas, las deducciones. Todo al estilo de la antigua escuela por la experiencia de John Stevens (que tiene más nombre de héroe de acción que de detective) para llegar a una asombrosa solución, insospechada, oscura, que finalizará con el inspector haciendo su pequeña maleta, despidiéndose de Martine Monteil, la jefa de la prefectura policial, con la que quizás hubo algo más que amistad, para regresar a la fría y lluviosa oficina londinense, donde esperará que una nueva historia toque a su puerta.
Una princesa muerta, un detective de Scotland Yard, un misterio no resuelto en siete años. No hay mejores elementos para una buena historia de detectives.
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