Allí voy
A Cochabamba me voy
a Cochabamba señores
cantarán los ruiseñores,
a Cochabamba me voy
y claro, aunque la canción estaba dedicada a Inti, el primero al mando del Che, también me sirve ahora para partir. No se si cantarán los ruiseñores pero estoy seguro que me llevaré muchas más cosas que llevo en las maletas y encontraré allá otras tantas. No voy para no volver, nunca los viajes son eso. Parto porque toca partir y ya en unos meses veremos donde nos encuentra la nueva canción.
Todo viaje es una caida. Por eso me siento una vez más saltando de un avión en movimiento. El avión es toda la ciudad, todo el mundo que he conocido y he querido aquí. Sigue moviéndose porque a pesar de lo que uno quiere creer, todo se sigue moviendo aunque tu te hayas marchado. Así que allí me veo cayendo hacia ese destino bien conocido, pero que también siguió moviéndose cuando yo salté de él.
Pero los viajes si se hacen con un libro son más fáciles.
Siempre ocurre. Los libros pueden ser sabios y encontrarte cuando mentos te lo esperas. Los vas rodeando toda tu vida, vas leyéndolo a trozos como atizbando por una ventana y un día los coges y te empiezan a hablar. En algunas ocaciones el libro te manda un mensaje como certero dardo.
Estuve leyendo el Quijote durante todo este mes. Y justamente ayer, acabando sus páginas y entristeciéndome con el final, con la muerte, con la cordura - cosas muy tristes todas ellas-, me encuentro al Quijote hablando con mi voz:
y así, me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los estranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y, en sitio y en belleza, única. Y, aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, sólo por haberla visto.
Los sucesos aquí ocurridos no son de mucha pesadumbre y en ocaciones han sido de mucho gusto. Pero igual he sentido como propias sus palabras: "Albergue de los estranjeros, correspondencia grata de firmes amistades y sitio de belleza única". Y también, como él, puedo decir que "...los llevo sin ella, sólo por haberla visto".
Pero esto no acaba aquí. El buen Sancho, hermoso, entrañable, personaje más real y con mayor corazón que la mayor parte de las personas que conozco también habla con mi voz. Él no se despide de Barcelona sino que mira acercarse a su patria querida, aquel "lugar de la Mancha":
Abre los ojos, deseada patria, y mira que vuelve a ti Sancho Panza, tu hijo, si no muy rico, muy bien azotado. Abre los brazos y recibe también tu hijo don Quijote, que si viene vencido de los brazos ajenos, viene vencedor de sí mismo; que, según él me ha dicho, es el mayor vencimiento que desearse puede..
Se pueden dar muchas vueltas a aquella frase: "Vencedor de sí mismo". Pereo si haber aprendido algo de ti, sólo un poco, puede considerarse una victoria, efectivamente llego vencedor de mi mismo.
Ya veremos cómo va el viaje. Si me vuelve la cordura como a Don Quijote, o si encambio me vuelvo como Sancho, un poco más loco y un poco más sabio.
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