El hombre de las mil muertes
El hombre a la cabeza de la familia más poderosa de la mafia estaba enfermo. Aunque seguía siendo un hombre cruel y podía mandar a matar sin ningún remordimiento a sus enemigos, ya se sentía cansado, para él lo único importante siempre había sido la familia. La melancólica y hermosa escena de don Vito Corleone jugando con su nieto en el jardín de su casa es una de las imágenes más bellas y que aun, a pesar de los años, sigue clara y brillante en la memoria. Con una cáscara de mandarina a modo de dientes falsos, Marlon Brando persigue a su nieto, juega una vez más como un niño olvidándose de una vida difícil, de decisiones duras y de una lucha constante por su imperio. En ese momento, cuando él, ya cansado y con maneras de anciano, juega con su nieto por los árboles ya no es el jefe de la mafia, duro trabajo que le dejará a su hijo, sino es un hombre despidiéndose. Su caída al suelo, el desconcierto del niño que no sabe cuando ha acabado el juego y que presiente malas noticias es lo único que nos queda de él. La luz, dorada de esos últimos segundos se va apagando. El padrino ha muerto. Marlon Brando ha muerto.Sigue >>>
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