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Canibalismo Familiar

Otra vez regresamos al tema del canibalismo, esta vez ojeando la Divina Comedia y la sabiduría de aquel italiano universal


¡Será para nosotros menos triste
Que comas nuestra carne miserable!
Tú puedes despojarla; tu la diste.
Canto 33 del Infierno


En el canto 33 del Infierno, Hugolino narra su emparedamiento en la torre de Pisa, juntamente con sus cuatro hijos, su sueño fatídico, la agonía de sus hijos y su muerte por hambre. Hugolino sobrevive a sus hijos, y ciego puede en él más el hambre que los sentimientos naturales. El hombre, después del espantoso crimen, más animal que humano sólo le quedará esperar su fin que ya se acerca, y Dante en su infame recorrido lo encontrará purgando sus culpas en el infierno. ¿Cuál es el circulo infernal de culpa donde Hugolino mora desde su muerte?. Dante lo encuentra en el noveno círculo, el círculo de la Traición. Puesto que ese último acto desesperado antes de terminar su vida, ese asesinato de aquellos en los que - vio en cuatro rostros su nombre impreso – sería considerado un hecho de traición. Y así lo deja Dante después de escuchar la historia: “Con ojo torvo, así que hubo callado, volvió a roer el cráneo con su diente/ como hace el can en hueso destrozado. Hermosa y desesperanzadora imagen de aquel hombre que pena pero no sede en su postrero pecado.

El caníbal literario, el escritor Roland Topor, indicaba que más sabrosa es la carne en cuanto más conocido y más intimo el devorado. La infame muerte de los hijos es entonces delicado bocado puesto sería lo más cercano a alimentarnos de nuestra propia madre, de la que un día sorbimos vida. Cruel y desastrosa vuelta de destino, la vida y la muerte son un hecho generado por el otro: La vida genera muerte así como la muerte genera vida.

Incluso en el reino animal los padres que se alimentan de sus hijos, así como los hijos que se alimentan de sus padres son hechos comunes. Eso ocurre por ejemplo cuando los recién nacidos logran sobrevivir alimentándose del cuerpo de sus padres muertos, en arañas y otros insectos. O cuando la madre ve que sus hijos sufrirán de hambre, maltrato o encierro decide devorarlos para sustraerlos de una vida dolorosa.

Pero la muerte de los hijos en los humanos están más allá que estos sentimientos básicos y en ellos puede albergarse la traición, el miedo y e deseo: Medea, por ejemplo, traicionada por Jasón que la trajo desde la isla donde la encontró y después abandonada canta:

He resuelto ¡oh amigas!, matar cuanto antes a mis hijos y huir de esta tierra y no perder el tiempo encomendando su muerte a manos enemigas, Sin remedio deben morir, y como es preciso, yo que los procreé, los mataré también. Medea (Euirpides)


Y no son los humanos los únicos que se enfrentan a esta decisión, hasta los dioses recurrían a este doloroso destino, sacrificando a sus propios hijos por el temor de lo que se podrían convertir. Saturno, dios del tiempo, había asesinado a su padre para subir al poder, y le habían predicho que él correría la misma suerte. Para vencer al destino aciago, Saturno decide devorar a sus hijos a medida que fuera saliendo del vientre de su madre. Pero esta, que no podía aguantar el horror que les deparaba la vida a sus hijos logró salvar a uno: Zeus, el cual ya joven y conociendo el destino de sus hermanos atacó a su padre abriéndole el vientre y sacando de allí a los Titanes. De esta manera Zeus vengaba a sus hermanos y cumplía el sino que la pitonisa había predico a su padre.

Pero a pesar de las motivaciones que puedan generar este cruel acto, igual seguirá siendo repudiado y señalado. Eurípides cuenta de Ino, la única mujer que fue capaz de matar a sus hijos. Pero ella enloquece por orden divina de la esposa de Zeus, Hera, protectora de la familia, que la arrojo de su Palacio. Ino desterrada y torturada por lo que hizo dio un salto y cayo en el mar, pereciendo al mismo tiempo que sus hijos. Ese fue el castigo que su maldad propició y el mismo Jasón la compara con su esposa Medea diciendo: “No encuentro en las palabras de mil lenguas las propias para calificarte.”

El que se alimenta de sus hijos, o sólo acaba con sus días, es merecedor del más cruel de las lacras que relaten su horrible acto. Pero Dante es sabio, y su infierno mucho más, y no da al que ejecuta a los seres de su propia carne el apelativo de asesino, puesto que si aquel les dio vida él se la puede quitar, pero igual lo castiga entregándole la etiqueta de “Traidor” que lo perseguirá el resto de la eternidad. La traición es quitar aquello que has dado, engañar a aquel que dijiste que lo ibas a proteger con tu vida. Destino cruel les depara a estos seres, condenados para siempre en roer el cráneo de aquel que un día estuvo vivo y quizás le dijo papá.

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Comentarios

1
De: Ezequiel Ayardy Fecha: 2007-05-18 01:50

Realmente encuentro atrayente laforma en que sisntetiza, ese fracmento tan macabro de la obra.Espero poder conversar con usted.Mis felicitaciones.



2
De: disns Fecha: 2007-05-24 22:58

bueno muy bueno



3
De: MARBELLA Fecha: 2007-09-21 21:39

me parece muy intesate este articulo...seria bueno saber hacer una invetigacion mas fondo a cerca del "canibalismo"



4
De: Florencia Fecha: 2007-11-05 23:48

Soy estudiante de literatura y me encantó lo que escribiste sobre el Conde Ugolino, me parece re interesante tu investigación sobre el canibalismo rastreando este hecho en la literatura. Espero que sigas sacando artículos así de interesantes

Besitos



5
De: rafael Fecha: 2007-11-14 04:01

muy interesante felicidades me agrado mucho me pongo de pie y me vuelvo a poner espero que esto sirva para que sigas sacando mas sobre los cantos del infierno escribes muy bien saludos



6
De: analy Fecha: 2008-07-06 04:21

hola aha sfmgfjgf



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