Los jardines de Kensington

Sobre la última novela de Rodrigo Fresán
Los jardines de Kensington - Mondadori - 2003
Los jardines de Kensington - Mondadori - 2003
Querida:
Finalmente leí aquel libro que tanto me aconsejabas y tenías razón, el libro me gustó mucho. J.M. Barrie al ritmo del Rock de los 60, o quizás era sobre un Londres misterioso a medio paso entre un siglo y otro, una etapa y otra, un Londres y uno tan diferente pero tan igual, o quizás solamente un libro sobre otro libro sobre otro libro, no se. Algo hay de luminoso y a la vez de oscuro en este libro.
Desde que comencé a leerlo tuve la urgente necesidad de buscar el original en inglés, el libro parecía ser una buena traducción de uno de aquellos libros escritos y desaparecidos en la multitud de cientos otros, esos libros que recién cobran vida cuando los traducen. No creo que entiendas, Peter Pan fue un éxito desde que salió en inglés, y recién después lo tradujeron a mil idiomas diferentes. Yo lo leí la primera vez en castellano, entonces no sabía lo que eran las traducciones, ni los idiomas, ni siquiera los países lejanos pero tenía la sensación en el sótano de mi conciencia que ese libro era más de lo que decía, que ese libro tenía en algún universo paralelo, en algún Londres que apenas me arriesga a imaginar brumoso pero verde, otra versión más real, donde existían las familias como los Darling’s y las ventanas son grandes y altas y no tienen barrotes y hay parques llenos de niñeras cuidando bebés y niños, y donde Peter y Wendy son dos nombres reales y comunes. Después me enteré clar que Wendy no era siguiera un nombre real y que fue Barrie el que lo trajo a la vida.
¿Alguna vez leíste a Borges? Aquel señor mayor; siempre me lo imagino mayor aunque hace tiempo ya no tiene edad y un día seguro fue un niño, pero para mí siempre será un señor mayor. Él también escribía como traduciendo de otro idioma, pero no traigo su nombre por esto, lee a Borges, léelo aunque sus libros te quiten la posibilidad de escribir cualquier otra cosa; traigo a Borges porque él también tenía algo de niño, algo de escritor para niños. Sólo un niño puede aceptar la historia de una persona real en un mundo fantástico (como Barrie) pegada a la historia de una persona inventada que vivió en un mundo real (como del narrador). Sólo un niño podría aceptar sin reclamar y sin hacerse problemas libros que no existen y que sólo la imaginación del autor creó y no se tomó el esfuerzo de escribirlos. Borges hacía eso, le gustaba jugar con personajes falsos en casas reales, con libros falsos en bibliotecas reales, igual lo hace este autor, incluso lo hacía Barrie haciendo que unos niños reales se fueran volando a un mundo que no existía.
Hay tantas cosas por las que volver a leer este libro, (sobre todo la primera parte), comparar a Jesús con Peter Pan, conocer a los Rockers y a los Mods, y juntar en una fiesta a todos los grandes nombres que poblaron fiestas y reuniones en ese entonces. Me imagino al anfitrión un hombre como Gatsby, serio con una ligera sonrisa en el rostro y con otra historia lejana a su propia fiesta. Un hombre así seguramente fue el que logró reunirlos a todos ellos y hacerlos emborracharse y divertirse. Fiestas donde todos estaban invitados, incluso las personas imaginarias (recuerdo a Tom Ripley, claro que nadie más lo recuerda).
Porque así es el libro, una gigantesca fiesta donde todos están invitados, donde los mayores conversan y discuten en la sala de abajo mientras los niños, en el piso de arriba y en ocasiones desde el rellano de la escalera espían al mundo adulto. El escritor de este libro, como Gatsby, invitó a todo el mundo. Personas reales y ficticias, amigos de ahora y de antes. Barrie asistió evidentemente y con él su productor Charles Frohman y la hermosa Sylvia Llewalyn Davies, Marcus Merlin, pero también vinieron los Beatles, al menos John estuvo, y evidentemente The Victorians aun vivos, aun juntos, no como los Beatles que sin quererlo ya se iban muriendo. Pero no eran sólo ellos los invitados, los más evidentes, los que puedes rescatar desde las páginas de libro, también estuvo Borges, sentado en un rincón y hablando a oídos invisibles pero sedientos. Y me parece que Vila-Matas también vino con su gigantesco abrigo color vino, y claro, también estuvo Roberto Bolaño, o habrá sido Cagilostro Nostradamus Smith, ya no se te decir. Estaban todos ellos y más aun porque el libro son todos nombres, como una gigantesca lista de invitados con la que puedes conocer cien años de historia.
Mientras eso ocurría, en el piso superior jugaban los hermanos Llewalyn Davies, si los cuatro, y Peter Pan recién llegado por la ventana, y también estuvo Jim Yang, y Barrie niño, y tu también estuviste allí, quizás no lo recuerdas, fue hace tanto tiempo. Pero hubieron muchos otros, otros que nadie llamó pero igual vinieron, estaban Harry Potter (si, ese mismo, ¿no te lo crees?) y Ateryu, y Jim sin su durazno gigante, y Alicia, y Jim Hawkins que juraba tener un mapa de un tesoro y tanto otros de hoy de ayer e incluso alguno de mañana que no me quisieron presentar. Y de vez en cuando Barrie se escapaba de la fiesta de los adultos y subía las escaleras buscándolos, y ahora eran los adultos los que se agolpaban contra la puerta intentando ver qué pasaba arriba y algunos lograban verlo y no lo creían, y otros decidían que esta sería una buena historia (y empezaban a escribirla) y John dijo “Yo soy Dios” o mejor dicho “I’m God”, por este problema de la traducción que siempre trae problemas y Peter dijo una vez más “To die will be an awfully big adventure” o quizás eso lo dijo Barrie, o quizás fue Rodrigo con la lengua salida y escribiendo a toda velocidad.
Me pregunto ahora, después de descubrir que el escritor no es un londinense nacido bajo el signo del Big Ben ni el 5 o’clock te ni la Reina Victoria (ni mucho menos la reina Elizabeth) sino un argentino nacido en Buenos Aires que nunca conoció Londres y que sólo se dedica escribir los artículos que a mi me gustaría haber escrito, me pregunto como te decía atrás, cómo será este libro cuando lo vuelvan a traducir al inglés, cuando regrese a la lengua de la que nunca salió. Quizás entonces lo puedan leer los nietos de los que leyeron Peter Pan que ya son adultos, y protestarán por este argentino que quiere ser inglés, o quizás dirán que finalmente los argentinos aceptaron ser ingleses, no te puedo asegurar, pero será leído en Inglés, y en este idioma también habrá el conocimiento subconsciente de que este libro, en otro mundo paralelo, en otro idioma quizás, dice más cosas y cuenta todo con las palabras verdaderas.
Esta noche te dejo querida, dejo de escribir esta carta sobre el libro que me enviaste y te envío otro de regreso. ¿Que cual es?. Adivinaste, es un libro de Borges donde también hay un jardín, no es el de Kensigtong pero también es en Inglaterra. En este libro también hay libros que no existen y hay personajes que no son niños pero recorren mundos imaginarios como cuando nosotros dos en el jardín de tu casa jugábamos a escaparnos de este lugar y descubrir fantasías inimaginables, como Neverland, como la ciudad de los Inmortales.
Buenas noches Wendy. Duerme bien, sabes que siempre me tendrás a tu lado para jugar a ser niños o para jugar a ser lectores de libros para niños.
Te quiere
Miguel
NO TE OLVIDES SUSCRIBIRTE AL FEED DE EL FORASTERO
Categorías:






