Día de lluvia
Sobrevivir una lluvia, una tarde, una noche de música te acercan más a sentirte cercano a un lugar.
La noche de ayer, con un baso de leche, escuchando música desde el balcón fue algo especial. Se necesitaba vino y una buena charla (que encontré después por Internet). Pero poco a poco, como las fichas de tetris, las cosas van cayendo en su lugar. Y aunque el trabajo resulta un tanto agobiante es una forma de pasar el día y saber que con ese esfuerzo se está pagando la vida de todos los días.
Ayer también llamó un amigo desde Bolivia, ondas eléctronicas cruzando los oceanos y llegando hasta el bolsillo del celular. Por más medios mecánicos que sean los móviles y computadoras sirven para acercar las distancias y con ellas la gente y las querencias.
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