Mundo Espejo
Siempre leo libros muy diversas y en muchas ocasiones al mismo tiempo, es algo que no puedo evitar. Cada variedad de libro llama un lado mío y a veces se genera una comunicación sutil entre ellos. Mis manías e intereses nacen de esa variedad y me permite ver la Africa post-victoriana de Isak Dinesen al mismo tiempo, y casualmente, le elegancia más fingida del Gran Gatsby.Pero en este momento las incoherencias internas de este sentido hacen que mi cabeza viaje por tan diversos mundos… Me leí en dos tardes el muy vendido “Angeles y Demonios” del mismo autor que el desechable “Codigo DaVinci”, best-seller en el más simple sentido de la palabra, rápido de leer y hasta divertido. Al mismo tiempo reviso los libros que “hay que leer”, aquellos que forman parte de nuestra historia y son ya material insustituible para conocer la buena literatura, allí está “Madame Bovary”, un excelente libro para aprender a describir lugares, paisajes, psicologías, incluso una época.
Pero el tercer libro es del que quería venir a hablar aquí por lo mucho que lo voy disfrutando. Es “Mundo Espejo”, el último libro de William Gibson. Gibson es aquel autor de género, de culto, que de un brochazo -de un solo libro para ser más exactos -, cambió la ciencia ficción introduciéndonos en el ciberpunk, la red, Internet y las subculturas del momento. “Mundo Espejo” o “Pattern Recognition” en inglés, cuenta la historia de una cazadora de tendencias, adicta a un Metraje - pequeños fragmentos de video de autor desconocido y colgados en la red-, y con una especial fobia a los logos y las marcas. Se le encarga buscar al autor de este metraje y esto le llevará a recorrer medio mundo y sumergirse en extraños ambientes. Como dijo Gibson en alguna entrevista, sus libros cada vez se van acercando del futuro lejano. En 1984 “Neuromante” ocurría en un futuro no demasiado lejano pero distinto. Con el paso de los libros la futurización se iba convirtiendo en algo más cercano hasta llegar a “Mundo Espejo” donde la primera escena transcurre en otoño del 2002 (mismo año de la publicación de libro) e hitos como las Torres Gemelas son un importante dato en la narración. A pesar de eso el lenguaje y la forma de ver la realidad – y las realidades a las que se enfrenta – siguen siendo de ciencia ficción, de ciber punk, sin nunca alejarse de lo que puede ser real por más poco probable que sea.
Es una de las novelas que más estoy disfrutando de leer de este último tiempo."Mundo Espejo”, aunque extraña elección para traducir el título, está muy bien encontrado, al llamar así a las pequeñas diferencias cotidianas que se pueden encontrar en un país diferente al tuyo, en este caso a Estados Unidos. – La capacidad de manufactura a la que ha llegado Londres – dice aproximadamente la personaje – permite que todo con lo que uno se encuentra sea ligeramente diferente, las tostadas más grandes, los enchufes con tres entradas. - etc. Estar en mundo espejo, siempre agobiada con el Jet Lag, eternamente cansada, te permite mirar al mundo desde otra esfera, como si lo que viéramos no fuera otra cosa que una película o que una animación de ordenador.
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