Invasores de marte
Yo no voy de rebajas, pero cuando pasas por un Corte Inglés y ves un cajón rojo lleno de libros y un cartelito que dice “Rebajas, libros a un euro” no puedes evitar detenerte y zambullirte por libros que nadie quiso comprar antes y que ahora sólo ocupan espacio en las bodegas de la tienda. Normalmente son libros absurdos, de improbables autores y más improbables compradores. Pero en ocasiones tienes la fortuna de encontrarte con una pequeña joya por un euro, que en otra situación quizás no hubieras siquiera visto.El libro que encontré este lunes dentro de esa caja roja con el prometedor cartelito como la cereza de la tarta se llama “Almanaque: Invasores de Marte”. Una de esas deliciosas antologías que se fabrican a pedido y que buscan a los escritores para que inventen un cuento a medida, como el encargo a un sastre o un carpintero. Las obras que resultan de este proceso alquímico, más propio de la revista que del libro, son cruzas extrañas entre los universos del autor y el universo sugerido por los editores.
En este libro en particular el tema es la ciencia ficción y el terror, pero no la ciencia ficción más culta de autores como Asimov o Clarke, sino la ciencia ficción de películas como “The day the earth stood still” y lo mismo en el género de terror de películas de zombies o de monstruos gigantes. El libro es un homenaje al terror y a la ciencia ficción de clase B, aquella que pertenece al cine más oscuro y absurdo que algún día disfrutamos. El mismo editor comenta: “Si en la cúspide de la jerarquía de la ficción occidental está la llamada alta literatura, es probable que estos dos géneros ocupen el lugar más bajo: las cloacas donde se acumulan los desechos de la imaginación”.
El libro es un homenaje al cine de género como intentó ser “Sky Capitain and the wrold of tomorrow”, pero lo que diferencia este libro de aquella película es el paso hacia adelante que los autores se permiten dar en la utilización de las referencias al género. “Sky Capitain...” emplea todas las artimañas de una película de ciencia ficción, el diseño de personajes y escenarios, incluso realiza un sinnúmero de homenajes a películas de época, pero se queda en esto, en el artificio construido como homenaje. Películas como Indiana Jones, Star Wars e incluso Scream son películas a medio camino entre el homenaje y el cine de género, fecundas en referencialidades pero con valores propios, historia original, enfoque diferente, que las convierten en películas memorables. “Sky Captain...” por otro lado se conforma con ser una película de género que llegó tarde. ¿Por qué comento todo esto?, porque los cuentos aparecidos en “Invasores de marte” tienen este elemento de homenaje pero han logrado avanzar mucho más hasta crear universos propios sin perder de vista nunca la frase del editor: `-“Lo que proponemos a los lectores de este Almanaque es lo mismo que hace unos meses propusimos a sus escritores: que cojan una linterna y se atrevan a internarse por esas cloacas de la imaginación. O sea, una versión sofisticada del juego del príncipe y el mendigo: que se mezclen con la chusma (ficcional).”.
Y los autores hacen caso, se quitan de encima las máscaras de escritores serios y escriben cuentos de zombies, extaterrestres, fantasmas e invasiones. Roberto Bolaño, por ejemplo, cuenta desde la voz del fantasma la experiencia de la muerte:
“Como tantas otras personas yo también fui a ver Ghost [...] donde a Patrick Swayze lo matan y el cuerpo queda tirado en una calle de Manhattan, tal vez un callejón, en fin, una calle sucia, mientras el espíritu de Patrick Swayze se separa de su cuerpo en un alarde de efectos especiales [...] Una solución fácil, digna del cine americano, superficial y nada creíble. Cuando me llegó mi turno, sin embargo, fue exactamente eso lo que sucedió. Me quedé de piedra. En primer lugar por haberme muerto [...] y después por estar interpretando involuntariamente una de las peores escenas de Ghost.”
Bolaño acaba la reflexión con una joya que haría crucificarse a muchos escritores: “Mi experiencia entre otras mil cosas, me hace pensar que tras la puerilidad de los norteamericanos a veces se esconde algo que los europeos no podemos o no queremos entender”.
Es que todo el libro es así, autoreferente (como el cine de género en general), irrespetuoso pero singularmente atractivo. Con autores excelentes como, además de Roberto Bolaño, Rodirgo Fresán, Jesús Llorente, César Aira, y varios nombres más se despojan de sus máscaras más elegantes para escribir como dicen en Barcelona a Sang i Fetge (sangre e hígado), y además los cuentos tienen intercalados entre sus páginas una serie de ilustraciones de carteles de películas de género: “el hombre invisible”, “Metrópolis”, “House in Haunted Hill”, “The mask of fu manchú” y muchas otras que harían la delicia de mucha gente que conozco.
Para terminar quiero dejarlos con la primera línea del cuento de Bolaño, magistral y digna de la mejor película de género que hayamos podido soñar:
“Tengo una buena y una mala noticia. La buena es que existe vida (o algo parecido) después de la vida. La mala es que Jean-Claude Villeneuve es necrófilo”.
Almanaque: Invasores de marte
Reservoir Books - 2000
Mondadori
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