El parque de diagonal mar
Todo el parque estaba sembrado de macetas con fuego, en los jardines, las pequeñas lomas, en los árboles que surgían del lago, y en el mismo lago. En este escenario de fuego, como uno de los más tranquilos círculos del infierno habitaban unos seres gigantescos. Hormigas, saltamontes, mantis religiosas, todos de metal y papel, inmóviles esperando el momento para empezar a poblar ese su gigantesco hormigueo.
No había luz (salvo la del fuego que le daba un ambiente irreal) y una pequeña orquesta tocaba en vivo como los fantasmas de los músicos del Titanic. El lugar estaba poblado de gente que con los ojos abiertos íbamos asombrándonos de uno u otra maravilla. De los juegos de luz y agua, de los insectos que poblaban nuestras pesadillas.
Diversión para toda la familia.
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