El metro y los prejuicios
No es bueno ser prejuicioso, lo se bien (todos lo sabemos) pero uno puede evitar hacerse ideas cuando en el metro ve alguien con el periódico "El mundo" o el "abc", si va ojeando "el país" o si lee "El periódico", cada uno de estos diarios con todo un bagaje de connotaciones por detrás. Lo mismo pasa si enocntramos alguien con el "Código Davinci", "El engaño" o "Ángeles y demonios", los tres casualmente muy frecuentes viajeros del metro y los tres del mismo autor. De la misma manera uno hace cierto tiepo prejuicios si ve alguien peridido entre las páginas de un ajado libro de Julio Verne, o de Cortazar o de Goethe. Lo mismo pasa si alguien lee tranquilamente los salmos de una pequeña biblia, o eróticos dibujos hentai o un periódico en lengua árabe.
Es cierto lo que digo, seguro que todos se han hecho una idea a priori de los personajes arriba relatados (todos casos reales). Si vemos a alguien corregir con boligrafo rojo en mano un grueso volumen anillado, o repasa papales llenos de fórmulas o gráficos también creará una imagen en nuestra cabeza, de la misma manera que si encontramos alguien con un libro de autoayuda o uno de Castañeda.
Es malo ser prejuicioso, ya lo dije, pero a veces uno no puede evitarlo.
Como un ejemplo más de esto dejo aquí un pequeño fragmento de la montaña mágica recordado hace unos días por La petit claudine
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