Barcelona está llena de ruinas
Barcelona está llena de ruinas, de ruinas que ya fueron: Fábricas abandonadas de altísimas torres de barro, como mástiles de barcos que yacen en una costa seca, muros dibujados con graffittis que se pelan por el paso del tiempo, edificios mirando al mediterráneo y de los que sólo sale silencio y vacío. Junto a ruinas más antiguas, las resistentes y sordas murallas romanas, recorridos ciegos en la judería, puertas y balcones hace tiempo mudos. Aquí conviven antigüedades modernas, viejísimas novedades que se unen en un amalgama de colores y texturas uniendo los siglos con largos pasos de gigante.
Pero existen más ruinas, hablo de aquellos lugares que llegarán a ser ruinas. Recintos planeados para la posteridad. Con altivez, los constructores diseñan las ruinas futuras de una Barcelona abandonada; después de una guerra, del hambre o del olvido. Cuando la ciudad pierda el nombre, como tantas otras, y ya no sienta los pies que la recorren.
Imagino entonces túneles siniestros por donde recorrían antes veloces metros y ahora sólo algunos coches oxidados esperan la partida que nunca se dará. Puedo ver también edificios abandonados, con las ventanas destrozadas y el sol que continua golpeando los muros, derrumbándolo cada día con la paciencia de los siglos. Incluso las más asombrosas construcciones de Gaudí que un día imitaron a la naturaleza, volverán alguna vez al sueño del que surgieron. Imagino edificios convertidos en montañas, cascadas convertidas en cascadas. Las afiladas torres de la “sagrada familia” derruidas por el suelo, como un árbol que cae después de una tormenta, recubiertas de moho, con vida donde antes se aparentaba la vida.
Pero aunque los sueños dibujen paisajes yermos, árboles y animales que han tomado la ciudad; por el momento se siguen construyendo estas futuras ruinas. Se siguen colocando los ladrillos, los cimientos, las brillantes superficies de una ciudad hermosa. Colon sigue señalando el camino que debió tomar, el castillo, antes cárcel y después museo, sigue vigilando inmóvil la ciudad, las luces aun parpadean enceguecidas la noche catalana, por la costa del mediterráneo aun los hoteles y restaurantes siguen recibiendo olas de viajeros que llegan a probar la famosa paella.
Vibra de alegría la ciudad y yo no puedo resistir pensar en el cemento resquebrajado del paseo marítimo, en las colinas del tibidabo habitadas nuevamente por lobos o ardillas. Y a pesar de todo, las torres de las fábricas, la presencia incólume de las murallas romanas, las callejuelas de la judería, seguirán allí, amontonando ruina sobre ruina, historia sobre historia.
Los romanos eran maliciosos.
Llenaron Europa de ruinas
Confabulados con el tiempo.
[...]
No fraguaron el Acueducto de Segovia
Como un ducto de agua y luz.
Lo pensaron como vestigio,
Como un absorto pasado.
Sembraron de edificios roñosos Europa.
De estatuas acéfalas
Engullidas por la gloria de Roma.
[...]
Poema Invadido por Romanos
Juan Manuel Roca
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Categorías:Literatura, Ficcion, Arte






