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Prometeo VI

Por la mudanza y el piso nuevo estos días estaré sin mucho acceso a internet, así que no podré actualizar demasiado. De todas maneras aprovecho dos minutos en el trabajo para seguir la serie de "Prometeo Liberado" que ya tiene cinco capítulos y que además ya está llegando al final.(I, II, III IV V).

Prometeo y el bibliotecario

Acabada la charla, el profesor subió las escaleras nuevamente hacia su colegio orando en voz baja una plegaria mientras que prometeo cambiaba de rumbo. Esta vez recorrió barrios pobres, humildes, chavolas en el borde del camino. Pantanos donde hombres-bestias buscaban alimento. Poco a poco las construcciones desaparecían y sólo un viento acre soplaba sobre el dios. Finalmente divisó a lo lejos, al pie de una altísima montaña similar a la que lo había tenido aprisionado tantos años, una extraña construcción de altos muros, y torreones y baluartes. El edificio era viejo y algunas partes se encontraban en ruinas. Una pequeña puerta se encontraba abierta, y una gruesa capa de polvo cubría toda la entrada. Hace muchos años que nadie cruzaba ese vano.

Prometo llamado por una fuerza extraña decidió entrar a investigar. Sus pasos resonaron en los ecos de una habitación de altos techos. Un viejo y carcomido cartel en una pared decía “Silencio, no hable”. Al fondo de la gigantesca sala, y sentada detrás un escritorio un hombre leía un libro abierto delante suyo. Tenía el cabello blanco, las manos deformes y una plácida mirada. Detrás suyo una alta biblioteca llena de libros cubría toda la pared, detrás de esta otra similar, y detrás de esta otra. Prometeo se le acercó y saludó en voz baja.

PROMETEO susurrando: Buenos días
BIBLIOTECARIO susurrando:¿Es que hay alguien aquí?
PROMETEO: Dónde me encuentro
BIBLIOTECARIO: Perdone, es la sorpresa, tantos años... Usted acaba de llegar a una biblioteca, quizás la más importante de la zona.
PROMETEO: ¿Qué es una biblioteca?
BIBLIOTECARIO: Un lugar donde se guardan libros, y en estos la sabiduría de los años, las enseñanzas de los maestros, todo lo que usted pueda necesitar.
PROMETEO: ¿Qué es un libro?
BIBLIOTECARIO: Un libro es una larguísima carta que alguien la dejó escrita para otra persona la lea. En esta larga carta dejaba además muchas preguntas y algunas respuestas. Cuando al lector le llegaba esta carta a través de los siglos encontraba preguntas y respuestas, respondía algunas y realizaba otras.
PROMETEO: ¿Por qué esto está tan vacío?
BIBLIOTECARIO: Porque hoy en día ya nadie cree que puede encontrar aquí una carta que le hable en persona. Sus mesas de noches, antes repletas de libros, hoy están vacías o sólo con un ejemplar que leen mil veces.
PROMETEO: ¿Acaso no existen todavía preguntas?
BIBLIOTECARIO: Claro que existen preguntas, siempre existirán preguntas pero la gente ya no cree en buscar las respuestas. Algunos creen saberlas todas, otros tienen vagos recuerdos de lo que leyeron en estos libros y creen que son las respuestas completas. Otros en cambio deciden olvidar que tienen preguntas
PROMETEO: ¿Y se siguen escribiendo libros?
BIBLIOTECARIO: Libros si, libros llenos de respuestas. Pero este tipo de libros, cartas llenas de preguntas y sólo con algunas respuestas no. Hace muchos años que nadie trae un libro para archivar aquí. De todas maneras eso ya no me importa. Aquí tengo todas las respuestas, aquí encuentro la luz. Quizás esta luz algún día comience a irradiar como vacilantes relámpagos lejanos, y cuando de verdad se necesiten, estemos aquí para ayudarlos.

Prometeo salió del viejo edificio. Sus pasos hacían levantar polvo. Su respiración hacía levantar polvo. Caminó entre estantes de libros que antes no había visto. Cientos de libros-cartas, cientos de personas que podrían estar buscándolo, cientos de cartas dirigidas a él. Antes de cruzar el vano de la biblioteca sacó de debajo de la túnica, junto a la herida sangrante que empezaba a curársele, una caja de fósforos. Y al igual que hace muchos siglos le regaló el fuego al ser humano, encendió la cerilla y traspasó la llama a un libro de hojas secas y con palabras que ya nadie leía, quizás que ya nadie sabría leer. Si un día con el fugo les había dado la sobrevivencia, con el fuego les iba a quitar su última oportunidad.

Mientras se alejaba por un rocoso camino hacia la montaña una mancha rojiza y luminosa a su espalda empezó a extenderse por todo el edificio.

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Comentarios

1
De: Magda Fecha: 2005-09-17 08:25

Hola, gracias por el enlace, no lo habia visto porque ahora veo que abajo hay "otros blogs", y no los veia.

Asimismo, abajo tienes el de mi antiguo blog, Blog de Magda, y te queria pedir si este último lo quitas, fijate que cuando lo borré, lo tomó de inmediato una compañia de USA que vende teléfonos. Por ello te pido que lo borres, asi evitaremos el spam ;)

Una sugerencia: hay enlaces cuyos acentos (tildes) los distorcionan, sino les pones acentos ya se ven bien.

Muchos saludos.



2
De: Magda Fecha: 2005-09-17 08:32

En estos momentos no puedo entrar a Blogger, pero mañana (son acá casi las dos de la mañana) pongo tu enlace. Recuerdo ahora tu antiguo blog, era precioso; este también, por supuesto, pero me refiero a que era diferente.
Buenas noches.



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