La dialéctica del pasamontañas
sencillo: tomen un espejo y véanlo"
El Subcomandante Marcos
¿Qué razones tiene alguien para cubrir su rostro?. Evitar ser reconocido, proteger el rostro de la intemperie o imponer con su ocultamiento miedo o respeto. La herramienta del pasamontañas ha sido utilizada con una gran diversidad de formas y motivos, desde los más prácticos hasta los más cuidadosamente diseñados.
Pero no es tan importante el pasamontañas como la fotografía del pasamontañas. Cuando el rostro del protagonista de una fotografía es velado por esta presencia-ausencia el contexto de la fotografía es el que cobra relevancia sin perderse en detalles como el reconocimiento del rostro. El hombre enmascarado aunque oculta su identidad es el más fácilmente identificable y también el más fácilmente ocultable, lo único que tiene que hacer para ocultar su rostro es quitarse la máscara.
Es ya conocido el origen de la palabra persona (del lat. persōna, máscara de actor, personaje teatral) y la clara referencia que convierte a nuestros rostros en máscaras particulares. Pero el pasamontañas va quizás más allá porque no es la máscara que representa una figura ocultando la original, el pasamontañas a diferencia de la máscara sólo oculta. El pasamontañas, la máscara de tela basta, el pañuelo, son prendas comunes, poco particulares y sin ninguna referencia externa que le den un mensaje propio. El contexto que rodea esta particular máscara es el que crea el mensaje.
| Subcomandante Marcos: Es quizás el pasamontañas más emblemático y mejor pensado. Juan Villoro habla de la guerra del Subcomandante: “En febrero de 1994 el EZLN se desdijo de su amenaza de tomar la capital y Marcos rindió tributo a su apodo de evangelista: la guerrilla se libró en los medios de comunicación. Una de las estrategias centrales de esta escaramuza virtual fue el pasamontañas, la identidad fugada de los rebeldes, su condición de vengadores anónimos” (El guerrillero inexistente) |
| Brigada Al Quods de la Yihad Islámica: En estos tiempos terrorismo y medios de comunicación el pasamontañas se ha convertido en el verdadero rostro del terror. La figura enmascarada con ametralladora y frente a la pantalla de televisión tiene la fuerza del símbolo del miedo. El guerrillero se convierte aquí más que en un comunicador en un emisario de malas noticias, de nuevas olas de terror, de más muerte, de venganza. |
| Declaraciones de ETA: Con una técnica similar a las anteriores el pasamontañas del ETA los hace pro primera vez reconocibles. Pero ellos eligen el pasamontañas blanco y la boina negra para no ser confundidos con terroristas o guerrilleros (aunque los sean). Su figura tan claramente diferente quiere que su imagen quede diferenciada intentando que esta diferenciación también sea aplicada a sus actos. Una vez más frente a la cámara de televisión las máscaras se vuelven mensaje. |
| Ladrón de bancos: Una vez más aparece el pasamontañas frente a las cámaras pero esta vez a las cámaras de vigilancia de la policía. Aquí la máscara es práctica, evita el reconocimiento y da la posibilidad de huida. Pero aunque aquí la elección es práctica de la máscara permite que se convierta en una imagen fácilmente perdurable en la cultura popular. El ladrón de bancos enmascarado, que tantas veces jugamos de niños, hace que sólo exista un ladrón, como existe un policía. No importa quien hay debajo de la máscara, ni las razones que lo mueven. Como en el juego de niños gracias a la máscara, todos podemos ser en un momento ladrones o policías. |
| Batman: el héroe enmascarado. El héroe tiene que ser enmascarado. El zorro, el llanero solitario, pimpinela escarlata en las historias clásicas, y batman y toda la saga de superhéroes, todos están enmascarados (para superman el rostro desnudo es su máscara). Las máscaras de los héroes son casi pasamontañas. Sin adornos, sin figuras, el héroe no va enmascarado para mostrarse sino para ocultarse, proteger su identidad secreta, luchar contra el mal desde la oscuridad. Y si el héroe lleva una máscara el villano llevará una careta (como el Joker). |
| Ku Klux Klan: Este es un ejemplo claro del intento expreso de ocultarse y mostrarse al mismo tiempo. La figura de los miembros del klan era fácilmente reconocible, pero era imposible la identificación de sus miembros. Al estar ocultados en una grupo, al desaparecer el individuo para dar paso a la masa la moral individual permitía los actos más infames sabiendo que el culpable es el klan y no la persona. El fantasmal pasamontañas blanco tiene aquí una terrorífica función práctica. |
| El hombre elefante: John Merrick ocultaba bajo una máscara de tela burda su deformidad. Este pasamontañas no era tan horrible como la horrible verdad que ocultaba. La figura cubierta evitaba la exposición del espanto a persona que pudieran ser afectadas. Si la cámara en esta ocasión buscaba a la deformidad desnuda, la máscara se volvía el verdadero rostro para conversar y relacionarse con el mundo. |
| Lustrabotas: En la ciudad de La Paz y sobre todo en los días más fríos del año, que son los más, los niños lustrabotas cubren sus rostros con pasamontañas para evitar que el frío, el viento y la tierra les destroce la piel y les haga daño. Esa diminuta multitud enmascarada que le saca el lustre a los pies de la ciudad se convierte para los peatones que no tienen ganas de involucrarse con sus íntimas historias de terror (noches de frío, de hambre, familias rotas, peleas por zonas) en un grupo compacto. Todos son iguales bajo la áspera tela, por lo tanto todas sus historias son iguales. |
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