Paris era una fiesta
No quiero que esto sea una apología a la violencia, a la protesta, a la revolución. Pero ver la Sorbona con cientos de estudiantes perseguidos por la policía es una escena que está impresa en las mismas piedras que construyeron esa universidad, en los mismos recodos y sombras de esa ciudad que sigue siendo nueva pero eterna. Las revoluciones nacen de las injusticias, cuando una gota pequeña derrama el vaso y la gente no puede aguantar más tiempo sin salir a la calle para decir lo que opina. Podrán ser protestas organizadas como aquellas contra la guerra, o violentas y caóticas como las que Paris vive. (¿Cual es más efectiva?, no me toca a mí decidirlo).
Pero mucho tiempo hemos estado dormidos. Paris ha estado demasiado tiempo tranquila y libre de protestas y revoluciones. No porque ya no hayan injusticias, no porque finalmente todos tengan lo que quieren sino porque los jóvenes (los principales revolucionarios) estaban dormidos. Estos ahora empiezan a despertar, ya sean los jóvenes morenos que viven en los extrarradios o los estudiantes que no pueden acceder a un buen trabajo.
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