Gripe
Esta semana me agarró del cuello un virus verde, peludo y feo. Tenía la mirada torba cual mafioso barriobajero, la voz cascada y los dientes sucios de la última comida. Me golpeó la laringe, faringe y tráquea y me persiguió en funambulescas pesadillas afiebradas. Finalmente hoy me levanté con la cabeza adolorida pero despejada y en todo el día no me subió la fiebre. Todavía no vencí completamente al singular animalillo pero en eso estamos.
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