El asesino
Habían pasado más de treinta años de persecuciones y su cabello estaba blanco, y sus piernas hace tiempo heridas ahora cojeaban. Cuando golpeó la puerta de madera rajada sintió un súbito cansancio en todas sus extremidades. Mucho tiempo después la puerta se abrió con una lentitud aterradora. Al otro lado, otro anciano como él lo esperaba.
La pareja de ancianos, asesino y perseguidor se sentaron lado a lado en la cama, ambos sacaron sus cigarrillos, aunque los tenían prohibidos desde hace mucho tiempo. Necesitaban cobrar fuerzas para la última batalla. De pronto el asesino tuvo un espasmo, su rostro se contrajo en un súbito rictus y se desplomó sobre el suelo, inmóvil.
El equipo de apoyo que había llamado el detective entró diciendo:
- Alto, asesino –
Encontraron un anciano echado en el suelo, muerto como sus mayores y otro con un cigarrillo y rostro de sorpresa sentado en la cama. No supieron cual de los dos era el detective pero sospecharon lo peor. Esposaron al anciano sin piedad, lo arrastraron con malas maneras hasta el coche policía y de un empujón fueron a dar con sus huesos en el fondo de la furgoneta. No le quedaba mucho pero pasaría sus últimos días en la prisión estatal.
Borges estaba contento, aunque pasaría sus días en la prisión había atrapado al asesino. Y también, al asesino del asesino. Quien le dice que ambos, el otro y él, no eran la misma persona.
NO TE OLVIDES SUSCRIBIRTE AL FEED DE EL FORASTERO
Categorías:






