Una de zombies
¿Son los zombies los peores enemigos, los más terroríficos, espantoso material de pesadillas?. Su imposible obstinación para atacar, su estupidez, la facilidad de contagio y sus desagradables rasgos físicos los convierten quizás en uno de los seres más temibles que existen o que nuestra imaginación ha podido crear.
Tenemos vampiros y hombres lobo que pueden ser eliminados con las herramientas adecuadas; asesinos y maniáticos que pueden parar si se los mata el número necesario de veces; seres de dimensiones paralelas y dioses más antiguos que el tiempo que pueden ser convocados y ahuyentados con los hechizos apropiados; fantasmas, aparecidos y toda clase de espíritus que nos atacan de noche y en nuestras pesadillas y que pueden ser reconvertidos prestándoles un poco de ayuda. En fin, videos malditos, llamadas por teléfono, sicóticos con máscaras, monstruos babosos, extraterrestres con poderes extraños, seres que sólo viven en las tinieblas o en los pantanos o en los armarios. Todos estos son los seres que nuestras peores pesadillas han imaginado.
Pero a pesar de toda esta enciclopedia de horrores, creo que los zombies siguen estando entre los peores. No sólo es su número imposible ya que aunque sean fáciles de eliminar siempre habrá más que llegan detrás de ellos, no sólo son sus rasgos abominables sino que en ellos podemos reconocer amigos, hermanos y amantes convertidos en inmundas bestias, no son sólo su deseo de atraparnos sino el hecho mismo de devorar nuestra carne, y convertirnos en un festín para cientos de bocas que hambrientas nos persiguen. Todo se conjura para convertirlos en verdaderos seres de las tinieblas de los que tenemos que tener mucho miedo.
Y quizás por todo esto, son los seres con los que nos sentimos más identificados. Los que mejor funcionan para crear metáforas que hablan de nosotros mismos, de nuestros miedos y nuestros errores. El cine está repleto de zombies y cada una de sus historias han sido creadas para hablar de temas que están presentes, porque sólo ante la carne pútrida de estos seres podemos ver más claro.
Todo esto viene a cuento de las dos películas que he visto este fin de semana:
Shawn of the Dead: Una negrísima comedia negra inglesa en la que los zombies dominan la ciudad y un grupo de personajes tiene que intentar que su vida cotidiana no se interponga en su propia salvación. Las primeras escenas nos quieren hacer creer que las calles de nuestras ciudades ya están pobladas de zombies. Seres humanos marchando al trabajo, o hablando por teléfono o mirando los relojes mientras esperan el autobús. Los zombies ya están aquí y somos nosotros mismos atrapados en las garras de la rutina. Cuando finalmente estos llegan, hambrientos de carne humana, nos encontramos en una repetición de nuestras propias vidas pero luchando contra seres que se arrastran, viendo a nuestros seres queridos caer y en una última y negrísima escena pegándole un tiro a nuestra propia madre convertida en zombie
28 weeks later: Es la secuela de la excelente "28 days later" que nos mostraba una Inglaterra devastada por plagas de zombies, y un grupo de personas que como una nueva familia o tribu tiene luchar por su supervivencia. En esta secuela nos encontramos con una Inglaterra en reconstrucción, con el ejército americano vigilando a los civiles encerrados en el "área verde" y velando por su seguridad. La historia nos cuenta un rebrote de la plaga entre los muros de este recinto militar, y entre otros instantes de tensión el momento en que se pierde el control y los francotiradores empiezan a disparar contra la propia población sin poder distinguir civil de infectado. Los protagonistas tendrán que huir al mismo tiempo de los zombies y de los militares con órdenes de disparar a todo lo que se mueva. Una vez más la metáfora está dada y en medio de la tensión, la violencia y los actos salvajemente gráficos nos enfrentamos a nuestros propios monstruos.
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Categorías:Cine






