DIOS (una historia en entregas)
Capítulo III: Dios hay sólo uno
A la mañana siguiente se despertó con las alarmas trepidándole en la cabeza, anoche había estado despierto más de la cuenta y ahora lo tenía que pagar. Se duchó rápidamente para llegar al trabajo a tiempo. Cuando llegó a su oficina segundos antes de las ocho por culpa del maldito metro ya se había olvidado de la carta del día anterior. Vio sobre la mesa de su despacho una pila de documentos para corregir que maldijo en voz alta y empezó a revisar las listas: Era día de inventario.
Como estaba tan inmerso en las tablas de excel impresas con muy poca tinta e intentando descifrar las correcciones de tinta azul que habían escrito encima no se dio cuenta de que toda las personas de la oficina lo miraban y comentaban. Al parecer todos habían visto el programa de anoche y habían reconocido a su compañero (aunque este había dado sólo su nombre de pila).
Pero aunque él no lo sospechaba ya se había convertido en famoso. Incluso en los programas de debates de todas las radios hablaban de él. Unos criticaban al programa por una entrevista tan sensacionalista sobre un tema tan delicado. Otros hablaban mal en contra de él: “que si era Dios cómo podía haber escogido un programa tan malo para darse a conocer”. “Podía haber elegido un noticiero o incluso una entrevista con Sanchez Dragó”. Pero definitivamente todos odiaban la idea que Jordi Gonzáles hubiera conseguido esa entrevista antes que nadie.
A la hora de la comida, mientras devoraba un menú de siete euros mientras leía “El mundo deportivo” no se dio cuenta que todo el mundo hablaba del tema.
- ¿Has escuchado de la llamada de Dios anoche?
- Seguro que es una nueva campaña publicitaria...
- ¿Porque habrá elegido ese programa?
- ¿No has visto al Papa? Necesitan una nueva imagen
- Porque le han entrevistado y no le han pedido cosas
- Exacto le podían haber pedido que arregle lo del chapapote, ¿es Todopoderoso o no?
Pero todas esas conversaciones le eran ajenas a Manuel, él estaba demasiado inmerso en el nuevo fichaje del Barça. Ese nuevo entrenador no sabía lo que hacía.
Esa noche, después de un ajetreado día de trabajo salió a la calle con la cabeza dándole vueltas. Los días de inventario eran particularmente malos y ese en especial había sido espantoso porque habían descubierto que faltaba casi un camión de género. Alguien tendría muchos problemas la mañana siguiente.
De camino a su casa pasó por una Iglesia, y al ver la cruz contrastando contra la noche nublada y sin estrellas recordó la carta del día anterior y se dijo que si sería dios desde el Domingo no importaba mucho el género perdido y que sería bastante bueno que conociera su casa. (ya que la iglesia es la casa de Dios se entiende).
Cuando entró a la iglesia sintió unos coros de ángeles que venían desde el fondo del pasillo central. Primero se sobresalto por la música en el completo silencio del edificio vacío. Pero la música seguía como si estuviera dedicada exclusivamente a él. Se pregunto si no podría volver a entrar a una Iglesia sin que los ángeles elevaran su voz al cielo. No bien llegó hasta el altar se dio cuenta que había un cura sentado en las escaleras arreglando la grabadora de la iglesia.
- Perdone si lo molesté – dijo sobresaltado cuando lo vio – pero estaba arreglando este reproductor que iba mal desde hace unos días. Ahora probaba el amplificador. Pero si desea seguir orando puedo acabar esto más tarde. –
- No se preocupe, no vine aquí a orar –
- Tiene razón, una iglesia es un lugar muy tranquilo y no es necesario venir a orar, yo muchas veces me siento allí en la noche para pensar. –
- Hace siete años que no entro a una Iglesia, desde el funeral de mi padre –
- Cuanto lo siento, debe ser duro el recuerdo. –
- No es eso, es que soy ateo y este edificio no me dice nada. –
- Si, es triste, cada vez más gente piensa como usted. ¿Pero qué hace aquí hoy?. –
- Venía a conocer la iglesia, sabe desde el domingo yo seré Dios –
- ¿A sí?. Espero entonces que venga a la misa. –
- Es que no se aun qué Dios seré, no me indicaron a qué religión perteneceré –
- De eso no se preocupe, Dios hay sólo uno. – en ese instante los ángeles volvieron a cantar. – Disculpe, lo puse en marcha sin querer. –
- Bueno, yo me retiro. –
- Tanto gusto, espero verlo aquí el domingo.-
Manuel salió de la iglesia un poco más tranquilo, “Dios hay sólo uno” se dijo y la idea le pareció que tenía sentido. Al final de cuentas eso decía la carta “El Único, el Todopoderoso”. Así no se preocuparía por saber a qué religión pertenecía.
Como esa noche estaba muy cansado ni siquiera cenó. Cuando llegó a su casa se acostó directamente todavía dándole las vueltas lo que había dicho el cura sobre su padre “debe ser un duro recuerdo”. Se preguntaba si esa podía haber sido una razón por la que no había entrado a una Iglesia en tanto tiempo.
Esa noche tuvo pesadillas, vio a su Padre convertido en un Papa viejo y cansado elevándole plegarias en inentendible Polaco y a Gaspart, el director del Barça como el diablo intentando arruinar todas las cosas que él hacía.
A la mañana siguiente se despertó con las alarmas trepidándole en la cabeza, anoche había estado despierto más de la cuenta y ahora lo tenía que pagar. Se duchó rápidamente para llegar al trabajo a tiempo. Cuando llegó a su oficina segundos antes de las ocho por culpa del maldito metro ya se había olvidado de la carta del día anterior. Vio sobre la mesa de su despacho una pila de documentos para corregir que maldijo en voz alta y empezó a revisar las listas: Era día de inventario.
Como estaba tan inmerso en las tablas de excel impresas con muy poca tinta e intentando descifrar las correcciones de tinta azul que habían escrito encima no se dio cuenta de que toda las personas de la oficina lo miraban y comentaban. Al parecer todos habían visto el programa de anoche y habían reconocido a su compañero (aunque este había dado sólo su nombre de pila).
Pero aunque él no lo sospechaba ya se había convertido en famoso. Incluso en los programas de debates de todas las radios hablaban de él. Unos criticaban al programa por una entrevista tan sensacionalista sobre un tema tan delicado. Otros hablaban mal en contra de él: “que si era Dios cómo podía haber escogido un programa tan malo para darse a conocer”. “Podía haber elegido un noticiero o incluso una entrevista con Sanchez Dragó”. Pero definitivamente todos odiaban la idea que Jordi Gonzáles hubiera conseguido esa entrevista antes que nadie.
A la hora de la comida, mientras devoraba un menú de siete euros mientras leía “El mundo deportivo” no se dio cuenta que todo el mundo hablaba del tema.
- ¿Has escuchado de la llamada de Dios anoche?
- Seguro que es una nueva campaña publicitaria...
- ¿Porque habrá elegido ese programa?
- ¿No has visto al Papa? Necesitan una nueva imagen
- Porque le han entrevistado y no le han pedido cosas
- Exacto le podían haber pedido que arregle lo del chapapote, ¿es Todopoderoso o no?
Pero todas esas conversaciones le eran ajenas a Manuel, él estaba demasiado inmerso en el nuevo fichaje del Barça. Ese nuevo entrenador no sabía lo que hacía.
Esa noche, después de un ajetreado día de trabajo salió a la calle con la cabeza dándole vueltas. Los días de inventario eran particularmente malos y ese en especial había sido espantoso porque habían descubierto que faltaba casi un camión de género. Alguien tendría muchos problemas la mañana siguiente.
De camino a su casa pasó por una Iglesia, y al ver la cruz contrastando contra la noche nublada y sin estrellas recordó la carta del día anterior y se dijo que si sería dios desde el Domingo no importaba mucho el género perdido y que sería bastante bueno que conociera su casa. (ya que la iglesia es la casa de Dios se entiende).
Cuando entró a la iglesia sintió unos coros de ángeles que venían desde el fondo del pasillo central. Primero se sobresalto por la música en el completo silencio del edificio vacío. Pero la música seguía como si estuviera dedicada exclusivamente a él. Se pregunto si no podría volver a entrar a una Iglesia sin que los ángeles elevaran su voz al cielo. No bien llegó hasta el altar se dio cuenta que había un cura sentado en las escaleras arreglando la grabadora de la iglesia.
- Perdone si lo molesté – dijo sobresaltado cuando lo vio – pero estaba arreglando este reproductor que iba mal desde hace unos días. Ahora probaba el amplificador. Pero si desea seguir orando puedo acabar esto más tarde. –
- No se preocupe, no vine aquí a orar –
- Tiene razón, una iglesia es un lugar muy tranquilo y no es necesario venir a orar, yo muchas veces me siento allí en la noche para pensar. –
- Hace siete años que no entro a una Iglesia, desde el funeral de mi padre –
- Cuanto lo siento, debe ser duro el recuerdo. –
- No es eso, es que soy ateo y este edificio no me dice nada. –
- Si, es triste, cada vez más gente piensa como usted. ¿Pero qué hace aquí hoy?. –
- Venía a conocer la iglesia, sabe desde el domingo yo seré Dios –
- ¿A sí?. Espero entonces que venga a la misa. –
- Es que no se aun qué Dios seré, no me indicaron a qué religión perteneceré –
- De eso no se preocupe, Dios hay sólo uno. – en ese instante los ángeles volvieron a cantar. – Disculpe, lo puse en marcha sin querer. –
- Bueno, yo me retiro. –
- Tanto gusto, espero verlo aquí el domingo.-
Manuel salió de la iglesia un poco más tranquilo, “Dios hay sólo uno” se dijo y la idea le pareció que tenía sentido. Al final de cuentas eso decía la carta “El Único, el Todopoderoso”. Así no se preocuparía por saber a qué religión pertenecía.
Como esa noche estaba muy cansado ni siquiera cenó. Cuando llegó a su casa se acostó directamente todavía dándole las vueltas lo que había dicho el cura sobre su padre “debe ser un duro recuerdo”. Se preguntaba si esa podía haber sido una razón por la que no había entrado a una Iglesia en tanto tiempo.
Esa noche tuvo pesadillas, vio a su Padre convertido en un Papa viejo y cansado elevándole plegarias en inentendible Polaco y a Gaspart, el director del Barça como el diablo intentando arruinar todas las cosas que él hacía.
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