DIOS (una historia en entregas)
Capítulos I II III
Capítulo IV: La fama
Se despertó por golpes furiosos a su puerta, el timbre sonaba al igual que el teléfono. El móvil conectado a una toma daba vueltas por el salón y Manuel cuando pasó por su lado en dirección a la puerta vio que tenía diez mensajes y doce llamadas perdidas. No sabía que hacer con todo ese ruido pero sospechó que algo malo ocurría, al menos algo malo para él.
Así que apagó el móvil, de un limpio tirón desconectó el teléfono y gritó por el intercomunicador de la puerta: “un momento”. Mientras se vestía.
Manuel sabía que habían descubierto lo del género perdido. Un camión entero de género no es poca cosa, es una tonelada de ropa interior femenina de paradero desconocido. Quería tener unos segundos de tranquilidad para pensar qué responder. Sabía que su trabajo peligraba si no hacía nada, no era su culpa el género perdido pero le echarían los sabuesos al más débil. No quería ser él.
Mientras se vestía pensó en la estrategia para enfrentarse a su jefe, seguía estando seguro que se trataba de él quien esperaba abajo con el dedo pegado al timbre a pesar de haberle dicho que bajaba unos segundos.
Tragó una amarga cucharilla de nescafe en polvo para terminar de espabilarse, cogió el móvil apagado y abrió la puerta del departamento.
Cuando las puertas del ascensor se abrieron abajo vio horrorizado un aglomeramiento en la puerta de su edificio y el que creía que era su jefe era realmente la hermosa entrevistadora del programa “Columna” que lo esperaba con una sonrisa y con su dedo aún pegado al timbre de la puerta.
A su alrededor había camarógrafos, reporteros de otras cadenas, acreditaciones del canal satélite, de diferentes radios incluso creyó reconocer a un entrenador de fútbol acreditado en una página web.
En el instante en que abrió una puerta una avalancha humana inundó el hall del edificio. La portera con una escoba y un cubo de agua que limpiaba el rellano de la escalera bajó hecho una furia:
- Don Manuel, esto es intolerable, tiene que sacar a todos de aquí o me dejarán todo perdido.
- Pero yo no...
- Sáquelos o tendré una seria conversación con el presidente de la comunidad. – Acto seguido golpeó con la escoba al periodista más cerca que tenía, en el micrófono que tenía en la mano se leía: “Radio Cataluña”.
Poco a poco la portera empezó a desalojar el hall a golpe de escoba, más de uno sintió el peludo instrumento en el cuello mientras era impulsado contra la puerta principal.
Una vez afuera acorralaron a Manuel contra la puerta y crearon una improvisada rueda de prensa:
- ¿Usted es Dios?
- No aún
- ¿Cuando lo será?
- Este domingo
- ¿Porqué eligió el programa de Jordi Gonzáles?
- Porque tenía sueño
- ¿Qué Dios será usted?
- El Único
- Qué opina de las declaraciones de Nietche que dicen que Dios a muerto.
- Puede que tenga razón, pero ya llegó su reemplazo – le empezaba a tomar gusto a esto de la rueda de prensa.
- ¿Qué tan poderoso será?
- Todopoderoso
- ¿Tiene novia?
- No
- ¿Que será lo primero en hacer al convertirse en Dios?
- No lo se
- ¿Ha hablado con el Papa?
- No, no he tenido el gusto
- ¿Sabía que Dios es sólo una idea que el ser humano ha creado para explicar lo inexplicable?
- No tenía la menor idea
- ¿Qué ha sido de un camión de género lleno de ropa interior?
-... – Esa pregunta la había hecho su jefe. Malencarado y con el rostro rojo por el esfuerzo había logrado llegar hasta la primera fila y lo veía como un perro bulldog.
Entre el público se escuchaba
- ¿Qué ha dicho de ropa interior femenina?
- Un camión, ha dicho un camión
- Esta noticia es muy fuerte
- Seguro que a su novia le interesaré esto
- Que no tiene novia...
- Apuesto que sí tiene
- Tendrá novio...
- Ya sabemos quien tiene la ropa interior
Capítulo IV: La fama
Se despertó por golpes furiosos a su puerta, el timbre sonaba al igual que el teléfono. El móvil conectado a una toma daba vueltas por el salón y Manuel cuando pasó por su lado en dirección a la puerta vio que tenía diez mensajes y doce llamadas perdidas. No sabía que hacer con todo ese ruido pero sospechó que algo malo ocurría, al menos algo malo para él.
Así que apagó el móvil, de un limpio tirón desconectó el teléfono y gritó por el intercomunicador de la puerta: “un momento”. Mientras se vestía.
Manuel sabía que habían descubierto lo del género perdido. Un camión entero de género no es poca cosa, es una tonelada de ropa interior femenina de paradero desconocido. Quería tener unos segundos de tranquilidad para pensar qué responder. Sabía que su trabajo peligraba si no hacía nada, no era su culpa el género perdido pero le echarían los sabuesos al más débil. No quería ser él.
Mientras se vestía pensó en la estrategia para enfrentarse a su jefe, seguía estando seguro que se trataba de él quien esperaba abajo con el dedo pegado al timbre a pesar de haberle dicho que bajaba unos segundos.
Tragó una amarga cucharilla de nescafe en polvo para terminar de espabilarse, cogió el móvil apagado y abrió la puerta del departamento.
Cuando las puertas del ascensor se abrieron abajo vio horrorizado un aglomeramiento en la puerta de su edificio y el que creía que era su jefe era realmente la hermosa entrevistadora del programa “Columna” que lo esperaba con una sonrisa y con su dedo aún pegado al timbre de la puerta.
A su alrededor había camarógrafos, reporteros de otras cadenas, acreditaciones del canal satélite, de diferentes radios incluso creyó reconocer a un entrenador de fútbol acreditado en una página web.
En el instante en que abrió una puerta una avalancha humana inundó el hall del edificio. La portera con una escoba y un cubo de agua que limpiaba el rellano de la escalera bajó hecho una furia:
- Don Manuel, esto es intolerable, tiene que sacar a todos de aquí o me dejarán todo perdido.
- Pero yo no...
- Sáquelos o tendré una seria conversación con el presidente de la comunidad. – Acto seguido golpeó con la escoba al periodista más cerca que tenía, en el micrófono que tenía en la mano se leía: “Radio Cataluña”.
Poco a poco la portera empezó a desalojar el hall a golpe de escoba, más de uno sintió el peludo instrumento en el cuello mientras era impulsado contra la puerta principal.
Una vez afuera acorralaron a Manuel contra la puerta y crearon una improvisada rueda de prensa:
- ¿Usted es Dios?
- No aún
- ¿Cuando lo será?
- Este domingo
- ¿Porqué eligió el programa de Jordi Gonzáles?
- Porque tenía sueño
- ¿Qué Dios será usted?
- El Único
- Qué opina de las declaraciones de Nietche que dicen que Dios a muerto.
- Puede que tenga razón, pero ya llegó su reemplazo – le empezaba a tomar gusto a esto de la rueda de prensa.
- ¿Qué tan poderoso será?
- Todopoderoso
- ¿Tiene novia?
- No
- ¿Que será lo primero en hacer al convertirse en Dios?
- No lo se
- ¿Ha hablado con el Papa?
- No, no he tenido el gusto
- ¿Sabía que Dios es sólo una idea que el ser humano ha creado para explicar lo inexplicable?
- No tenía la menor idea
- ¿Qué ha sido de un camión de género lleno de ropa interior?
-... – Esa pregunta la había hecho su jefe. Malencarado y con el rostro rojo por el esfuerzo había logrado llegar hasta la primera fila y lo veía como un perro bulldog.
Entre el público se escuchaba
- ¿Qué ha dicho de ropa interior femenina?
- Un camión, ha dicho un camión
- Esta noticia es muy fuerte
- Seguro que a su novia le interesaré esto
- Que no tiene novia...
- Apuesto que sí tiene
- Tendrá novio...
- Ya sabemos quien tiene la ropa interior
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