Thanksgiving
Encuentro un texto en inglés que aunque no habla de thankgiving (uno llega a aburrirse de los mismos lugares comunes y escenas de postal en todos los canales de la televisión), de alguna forma explica bien la sensación que me imagino la gente debe sentir:
Es extraño pero me gusta ese olor de aeropuerto de café viejo y bollos de canela y aliento alcohol y equipaje nuevo. Me gusta cuando la gente intenta ver los tickets de otros pasajeros mientras esperan en fila en las puertas de embarque, mirando los asientos asignados como si estuvieran dándole una mirada a sus nuevos compañeros para el proyecto de ciencias en el colegio. Me gusta que todas las cabezas simultáneamente suban y se zambullan en la turbulencia como si todos estuviéramos cabalgando el mismo caballo gigante. Todos estamos cabalgando el mismo caballo gigante y algunos de nosotros llevamos café caliente.
Me gusta mirar a la gente reaccionando bien, o no tan bien, a la falta de espacio personal. Mi codo tocando tu chaqueta. Su pie está medio sobre mi bolsa. No hay ningún lugar a donde ir sino un poco sobre el otro. Es incómodo al principio, pero después de una hora o así, estamos más cómodos con estos contactos que con alguna gente con la que hemos tenido citas. Quiero decir, pasas horas con sus rostros a una distancia pre-beso, y cuando duermes lo haces junto al otro y cuando despiertas bostezas mirándose lo primero en la mañana.
Algunas veces, en la multitud, veo alguien que me resulta familiar, pero no lo conozco. Me pregunto si será alguien con quien me senté en el avión alguna vez. Nos sentimos cómodos con el otro, no como extraños, pero no decimos ni hola.
Buenos y seguros viajes este fin de semana.
Escuchando: el soundtrack to Eternal Sunshine of the Spotless Mind.
Texto Original: Brigitte Dale
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Categorías:Traduccion, Cronica






