Colores
Hay ocasiones en que el universo entero cambia de color. Son cambios radicales que afectan todo, desde las estrellas que recién nacen hasta las alas de una mariposa. No hay nada que explique la razón de este cambio: el capricho de un dios que decidió cambiar de paleta, un secreto pulso de la materia, una energía aun desconocida. Eso nunca lo podremos saber, como nosotros mismos somos parte del universo, formados del mismo polvo de estrellas que los planetas y las abejas, nosotros tambien cambiamos de color. Por eso, los conos de nuestros ojos, los receptores entrenados para reconocer la longitud de ondas del espectro de la luz, que sabe distinguir millones de tonalidades de verde e incluso de blanco, cambian al mismo ritmo que el universo.
Nosotros no vemos colores, vemos la luz reflejada en los objetos, aquella que no ha sido absorbida llega a nosotros para convencernos del color de las cosas. Es por eso que nosotros solo creemos ver colores y lo que hemos aprendido que son el rojo, el azul y el naranja. Pero si el universo entero cambia, también lo hace lo que creemos que es verde, rosa, o violeta. De esta manera, aunque resulte difícil de creer, estamos rodeados de limones azules, de un cielo amarillo, de un sol verde, nuestra piel tiene tonos sepias y nuestra propia sangre es un torrente de brillante color cyan. Nuestros ojos en cambio, siguen viendo lo que creen ver, y nuestro más fino sentido nos engaña cada día.
Pero este asombroso cambio no queda completamente escondido a nuestros sentidos. Cuando eso ocurre, hay un instante en que parece que una nube pasa delante del sol, aunque el día esté despejado. Nuestros ojos pueden registrarlo como un súbito cambio de luz, un parpadeo intenso, una modificación en el ambiente o incluso un ligero mareo o molestia que atribuimos al calor o al cansancio. Es en ese instante en el que el universo entero ha decidido cambiar las reglas.
Y si esto ocurre con todos los hombres, ¿cómo pueso saberlo yo?. Yo fui ciego toda mi vida y no fue hasta hace muy poco que recobré la vista, es por eso que recién aprendo qué son los colores, aquel universo de sensaciones que mi cerebro empieza a asimilar y aveces pienso que me volveré loco; es como empezar a escuchar en medio de un concierto de rock. Pero aunque aun no he podido ver muchos colores y aun desconozco sus nombres, de algo estoy seguro. El cielo ayer tenía un color distinto, al igual que mis manos y que la caja de colores con la que aprendo a pintar.
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Categorías:Ficcion






